La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, encabezó el arranque de las obras para la construcción de los puentes vehiculares de Alameda Oriente, una obra que conectará a la capital con el Estado de México y que representa un acto de justicia territorial y movilidad metropolitana.
El banderazo fue dado junto a la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, y el secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Antonio Esteva Medina, sobre avenida Periférico, a un costado de la Alameda Oriente.
“El puente no solo une territorios, une familias, esperanzas, trabajo… rompe con esos muros invisibles que dividen a la CDMX del Edomex”, afirmó Brugada Molina, al destacar la importancia de este proyecto para los habitantes del oriente del Valle de México.
Puentes entre Nezahualcóyotl y la capital
Los nuevos puentes de Alameda Oriente sustituirán a las estructuras dañadas por el sismo de 2017, las cuales permanecen cerradas desde 2021. El proyecto contempla:
• Una inversión superior a mil 695 millones de pesos.
• Dos puentes: el primero de 500 metros (entrega en mayo de 2026) y el segundo de 700 metros (octubre de 2027).
• Tres carriles por sentido, alumbrado público y cimentación profunda.
• Reciclaje de materiales como concreto y acero.
La obra beneficiará a más de 65 mil vehículos diarios y forma parte de un plan más amplio para la construcción de 20 puentes en el oriente del Estado de México.
Un proyecto integral para el oriente del Valle de México
Este megaproyecto forma parte del Plan Integral del Oriente del Estado de México, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, el cual busca revertir décadas de marginación.
“Esta obra representa desarrollo, movilidad y bienestar para más de 10 millones de habitantes del oriente mexiquense”, expresó Esteva Medina.
Por su parte, el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, a través de su coordinador general Armando Quintero Martínez, destacó que la colaboración entre la CDMX, el Edomex y el Gobierno de México marca un parteaguas en la política de infraestructura metropolitana.
Imagen: Especial