El mundo y su economía sigue convulsionándose, un día recibe malas noticias, al otro día también. Los tiempos que vivimos parecen no dar tregua para las buenas noticias, que también existen pero que sí, están claramente rebasadas.
Este fin de semana surgió una noticia que para muchos no significa nada, otros ni siquiera estarán enterados ocupados en las festividades tradicionales de nuestro país, pero que de confirmarse y mantenerse las cosas tal cual, podría afectar la ya de por sí vapuleada economía del mundo.
Sucede que este fin de semana el Ministerio de Defensa ruso, el equivalente a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), anunció la suspensión del acuerdo para la exportación de cereales ucranianos a través de los puertos del mar Negro.
La suspensión del acuerdo se presente en represalia por lo que Rusia ha denominado "ataque terrorista" de este sábado contra barcos de la Flota del Mar Negro con base en el puerto de Sebastopol.
"Rusia ha decidido suspender su participación en la aplicación de los acuerdos para la exportación de productos agrícolas desde los puertos ucranianos", informó el Ministerio de Defensa.
“La decisión se tomó por el “atentado terrorista” perpetrado el 29 de octubre de este año por el régimen de Kiev con la participación de especialistas británicos contra buques de la Flota del Mar Negro y embarcaciones civiles implicadas en garantizar la seguridad del corredor de cereales", dijo la dependencia rusa en un comunicado.
Rusia acusó que el “atentado terrorista” y la capacitación de los militares del Centro Especial ucraniano de operaciones marítimas, fue realizado por especialistas británicos; también explicó que estos especialistas estarían implicados en los ataques contra los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2.
Los medios rusos han hecho eco y hablan ya del ataque con drones de mayor envergadura realizado por las Fuerzas Armadas de Ucrania desde el inicio de la “operación militar especial", nombre con el que Rusia llama a la invasión de Ucrania.
¿Qué relevancia tiene?
La noticia disparó de inmediato las alertas en todo el mundo, aunque no en todo el planeta se destacó, al menos por el momento.
Si se paraliza la exportación de granos ucranianos al mundo, las consecuencias podrían ser devastadoras: aumento en precios, más inflación y hambruna, serían nada más y nada menos que algunas de las consecuencias más relevantes.
Hay tanta preocupación que de inmediato el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, recordó que el acuerdo indirecto alcanzado en julio entre Rusia y Ucrania para permitir la exportación de grano de los puertos del mar Negro, ha logrado salvar a 100 millones de personas de caer en la extrema pobreza.
Este acuerdo tenía como objetivo evitar "una crisis global alimentaria" y hasta el momento de acuerdo con las Naciones Unidas, había indicios de cierto éxito.
El encargado de llevar en este momento los destinos de la ONU advirtió que si la comida y los fertilizantes no llegan ahora mismo, podría suceder un efecto dramático en la producción y los costos alimentarios.
Este acuerdo ha facilitado ya la salida de nueve millones de toneladas de grano y ha contribuido a rebajar significativamente el precio del trigo, según explica la ONU.
Este acuerdo es tan importante, que la propia ONU ha dice que esperaba la renovación del pacto el próximo 19 de noviembre, para mantener sus beneficios.
Antonio Guterrez hizo un llamado: "Pedimos a todas las partes que hagan todos los esfuerzos posibles para prorrogar el acuerdo y aplicarlo en todos sus aspectos".
Pero la moneda está en el aire, de mantenerse el conflicto y la decisión de Rusia, las presiones inflacionarias se renovarán, considerando que en realidad siguen prácticamente igual desde hace varios meses.
El mundo parece no tener un momento de tranquilidad.