De manera anticipada, el pasado viernes 10 de febrero el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) António Guterres, convocó a todo el mundo a que exista una mayor participación de las mujeres y las niñas en el ámbito de la ciencia, ya que desde la óptica femenina ayudan a que exista diversidad y nuevas perspectivas en la investigación científica, además de que se logra influenciar a otras féminas a que se dediquen a ese importante ramo.
Y es que el próximo 1° de marzo se celebrará el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, en donde la ONU pretende poner de relieve una sencilla ecuación: la ciencia será mejor cuantas más mujeres y niñas participen en ella, como afirma Guterres, quien además señaló que la aplicación de los prejuicios sexistas en la ciencia empeoran sus resultados, empezando por las pruebas de medicamentos que tratan el cuerpo de la mujer como una aberración y continuando con los algoritmos de búsqueda que perpetúan los prejuicios y la discriminación.
Su preocupación también radica en que en distintos lugares del mundo, las niñas y adolescentes no pueden acceder a un sistema educativo y mucho menos a uno que les permita acceder a la formación científica, puesto que desde la sociedad hasta los gobiernos, limitan o niegan dicha educación científica basados en desigualdades y prejuicios que no les permiten desarrollarse en condiciones de igualdad como a los niños y adolescentes varones.
El Secretario General, menciona que: “Menos de un tercio de la mano de obra en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas son mujeres, y la cifra es aún menor en los sectores punteros. Solo una de cada cinco personas que trabajan en temas relacionados con la inteligencia artificial es mujer.”
Para mejorar dicha desigualdad femenina, el titular de la ONU, recomendó a todas las naciones a aumentar la matrícula de las niñas y adolescentes en las escuelas mediante becas, prácticas y programas de formación o con la ayuda de cuotas, incentivos de retención y programas de mentoría. No hay que olvidar que tanto a nivel regional como global existe la participación de organizaciones y fundaciones de la sociedad civil, que ayudan a niñas y mujeres con esta problemática, a las que los gobiernos de todos los países deberían de dejar operar con la simplificación de trámites para su actuación.
Por su parte la titular de la UNESCO, refirió que: “Si estas desigualdades de género son tan importantes es porque están profundamente arraigadas en nuestras sociedades. Obedecen a la persistencia de estereotipos y prejuicios de género, que a veces persuaden a las niñas de que los estudios científicos no son para ellas, a pesar de su enorme potencial”.
Así que en México ¡luchemos porque más niñas, adolescentes y mujeres acceden a programas científicos!