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Poética e ironía

Poética e ironía

Columnas martes 11 de febrero de 2020 - 01:36

Gabriel Rico es un artista originario de Lagos de Moreno, Jalisco. Tiene 40 años de edad y es representado por importantes galerías en París, Nueva York, Hong Kong, Seúl y Shanghái. En la Ciudad de México lo representa la prestigiosa galería OMR. Ha expuesto en la Bienal de Venecia y tiene una amplia trayectoria en Europa.
Su trabajo se caracteriza por la interrelación de objetos aparentemente dispares.
La constante en su obra es un cuestionamiento filosófico sobre la materia, el proceso y el espacio.
El método que utiliza para desarrollar su trabajo va en torno a identificar, combinar materiales, encontrar su función y su relación. Cuestiona así su significado y reorganiza los objetos para crear esculturas que invitan a los espectadores a reflexionar sobre el contacto entre lo humano y el entorno.
En sus obras está presente el neón, la taxidermia, cerámica, ramas y objetos más personales. La relación entre ellos busca la ironía y la poética.

Cada obra de arte tiene su propio destino. Así, irónica y hasta poética, la obra denominada Nimble and sinister tricks (To be preserved without a scandal or Corruption ) -Trucos Ágiles y siniestros (para ser preservada sin escándalos o corrupción)-, valuada en 20 mil dólares (380 mil pesos) no pudo ser preservada y cómo en un truco siniestro fue destruida -con el consiguiente escándalo- cuando la periodista Avelina Lésper, conocida por su desagrado por el arte contemporáneo, se acercó a la pieza para ponerle una lata de refresco y demostrar, desde su discurso, que la obra no vale nada. En el acto, la obra se rompió en mil pedazos.
Se trataba de un vidrio templado, de buen grosor, intervenido con un balón de fútbol, una pelota de tenis y unas ramas; montado en una estructura de metal.
Hay quien considera que fue intencional. Ella y el galerista lo califican como un accidente. Lo que es cierto – y todos sabemos- es que las obras de arte no se tocan ¿o no?. Aunque resulte molesto, las restricciones de espacio en los lugares de exposición tienen que ver con la seguridad del espectador y con la preservación de la obra .

Mientras Avelina Lésper reconoce su responsabilidad y su poca solvencia para pagar el desperfecto. La galería lo considera una falta de profesionalismo y de respeto decepcionante. A su vez el artista -reseñado por el El País- cree que es imposible volver a hacerla.

Así, la Semana del Arte en México no se va invicta y nos deja una anécdota más que hará saltar a la fama, más allá del círculo de conocedores, al artista Gabriel Rico. Pondrá a prueba los seguros contratados por la Galería y la Feria, y sobre todo demuestra, quizá casualmente, el objetivo de investigación del artista “nuestros propios defectos culturales” a través de la contemplación y la asimetría.

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/CR

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