La multinacional española Telefónica anunció oficialmente su retiro definitivo de México como parte de una reestructuración global que busca concentrar sus operaciones en España, Alemania, Reino Unido y Brasil. El anuncio fue realizado por el presidente del grupo, Marc Murtra, durante la presentación del plan estratégico Transform & Grow 2026-2030.
La salida de Telefónica de México, Chile y Venezuela marca el cierre de más de 20 años de presencia de Movistar en el país. La decisión forma parte de un proceso de desinversión iniciado en 2019, enfocado en reducir participación en mercados con baja rentabilidad y alta competencia. En ese contexto, la empresa ya se ha desprendido de sus filiales en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador.
Durante los primeros nueve meses de 2025, Telefónica reportó pérdidas por 1,080 millones de euros, en contraste con los 954 millones de ganancias del mismo periodo del año anterior. La compañía atribuye este resultado a las minusvalías contables derivadas de sus ventas en Latinoamérica, aunque aclara que sin ese impacto, el resultado neto habría sido positivo en 828 millones de euros.
Aunque no se ha confirmado oficialmente al comprador, fuentes como El País señalan que Telefónica está en negociaciones avanzadas para vender su operación en México a Beyond One, grupo emiratí propietario de Virgin Mobile México. La transacción se estima en más de 500 millones de euros.
Beyond One, con sede en Dubái, adquirió en 2023 la operación de Virgin Mobile Latin America, con presencia en México y Colombia. En el mercado mexicano, Virgin Mobile tiene cerca del 1% de participación, muy por debajo de Telcel (América Móvil), AT&T y el OMV Bait de Walmart. La adquisición de Movistar México permitiría a Beyond One ampliar su base de usuarios y competir con mayor fuerza en el sector.
Por ahora, Movistar continuará operando sin cambios en México hasta que la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), organismo que reemplazó a la Cofece bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum, autorice la operación. Beyond One planea conservar la marca y los contratos vigentes durante el proceso de transición, por lo que no se prevén modificaciones inmediatas en tarifas, cobertura o servicios para los usuarios.