El gobierno de Estados Unidos anunció una tarifa aduanera del 100 % a todos los semiconductores y chips importados, como parte de su estrategia para fomentar la fabricación nacional. La medida no se aplicará a empresas que ya estén construyendo o se hayan comprometido a producir componentes dentro del país.
La exención cubre a compañías tecnológicas que desarrollan plantas en el territorio estadounidense, incluyendo a gigantes como Apple, que anunció inversiones millonarias para expandir su producción en el país y así evitar el gravamen.
Esta modalidad forma parte de una política más amplia enfocada en reducir la dependencia de cadenas de suministro extranjeras, especialmente de países como China o Taiwán, principales proveedores globales de semiconductores. La Administración Trump ya había implementado aranceles en sectores como acero, aluminio y automóviles en su segundo mandato.
Especialistas advierten que los consumidores estadounidenses podrían enfrentar aumentos en precios de productos electrónicos, automóviles y electrodomésticos. Al mismo tiempo, la medida podría acelerar el traslado de inversiones y centros de producción hacia Estados Unidos.
Apple, a través de su CEO Tim Cook, anunció una inversión de hasta US \$600 000 millones en proyectos industriales en Estados Unidos como parte de la estrategia para evitar el arancel. Firmas como TSMC, Intel y Nvidia fueron mencionadas como beneficiarias de las exenciones por fabricar localmente.
Analistas internacionales advierten sobre represalias de socios comerciales y un posible aumento de las tensiones comerciales globales. El arancel podría representar un cambio significativo en la industria de alta tecnología a nivel mundial.