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Columnas
Pues efectivamente, el miércoles no comenzó el principio del fin del mundo. Lo que muchos dieron casi como un hecho, y que hasta el presidente ucraniano parecía tener la hora, el lugar y el canal preciso donde podríamos sintonizar el inicio de la guerra con todo y palomitas; no pasó. Todavía muchos seguimos esperanzados para que llegue el jueves y los cancilleres de Rusia y EU, se reúnan en Ginebra; con la buena noticia de que han llegado a un pacto. ¿Pero se respetará?
Desde hace semanas hemos dicho que a Rusia y Europa no les conviene una guerra en la zona. Pero parece que a los mercados financieros eso no les convence y fieles a su lógica de correr antes de averiguar; los inversionistas siguen dando bandazos subiendo y bajando las cotizaciones de varios commodities, saliendo y entrando a los mercados de deuda o especulando con el valor de las divisas de respaldo.
Antes de que los mercados europeos abrieran las operaciones de la semana, el ambiente era de tensa calma o con un cierto respiro; porque alguien se le ocurrió decir que los presidentes de Rusia y EU habrían aceptado participar en una cumbre de seguridad promovida por el presidente de Francia. Sin embargo, Moscú tumbó toda esperanza al decir que la cumbre presidencial todavía parecía prematura y que las reuniones deberían seguir a nivel de cancilleres.
No creo que antes del jueves los rusos se lancen a “invadir” a los pobrecitos ucranianos de Kiev, pero los mercados todavía creen (o quieren creer) en el pronto inicio de la guerra. Las bolsas europeas cerraron con pérdidas, pero no se desplomaron; el índice Dow Jones y el S&P se mantuvieron estables con ligeras pérdidas cercanas al medio punto porcentual; y el precio del dólar amaneció controlado, pero cerró con alza después del mediodía. Los futuros del petróleo subieron casi 3% con un rally vespertino, lo mismo que los hoy codiciados contratos a futuro del gas natural que subieron casi 5%. ¿quién gana asustando a los impalas en el Serengueti?
Es curioso ver que todo suponía un lunes tenso pero estable en los mercados, hasta que cerca del mediodía en occidente, el presidente ruso Vladimir Putin; confirmó que su gobierno reconocía la independencia de las repúblicas ucranianas prorrusas. Ese fue el rugido que alertó a los nerviosos inversionistas que se lanzaron a la compra y venta de títulos para estar mejor resguardados ante una eventual conflagración.
Pero en el ajedrez geopolítico, Rusia ha lanzado una jugada maestra pues al reconocer la independencia de los prorrusos; cumple con su compromiso de no invadir “Ucrania”, aleja de su frontera algunos kilómetros la ofensiva de la OTAN para instalar armamento en el sureste ucraniano y les deja a los europeos la decisión de respetar la independencia de los pueblos de la región del Donbass o sumarse a los intereses geoeconómicos de EU.