En la columna pasada planteamos una premisa clara: la nueva Corte no puede operar con las mismas estructuras que le heredó el viejo régimen. Hoy toca ponerle rostro y ruta a esa transformación. Arístides Rodrigo Guerrero García, el más joven de los nuevos ministros, es quizá el mejor ejemplo de lo que puede significar refundar la Suprema Corte de Justicia de la Nación desde sus cimientos.
Con apenas 41 años, Arístides no representa una cuota ni un capricho generacional. Representa una urgencia. El país cambió y la Corte debe reflejar ese cambio, no solo en sus sentencias, sino en su lenguaje, en su relación con el pueblo y, sobre todo, en su forma de funcionar. Su perfil —jurídico, docente, tecnológico y político— condensa lo que la Cuarta Transformación ha exigido: cercanía social, transparencia y una visión innovadora del poder público.
Durante la campaña, Arístides propuso ideas claras para abrir la Corte al pueblo: justicia itinerante, lenguaje ciudadano, inteligencia artificial como herramienta para democratizar el acceso a los fallos. Habló de llevar a la Corte a las universidades, a las lenguas indígenas. Lo hizo con convicción, sin solemnidad, y con una frase que lo retrata: “más preparado que un chicharrón”. A muchos les sacó una sonrisa. A otros les incomodó. Pero lo cierto es que logró lo que ningún ministro había hecho antes: que jóvenes y colectivos se interesaran, debatieran y votaran por una nueva justicia.
Por eso, no basta con que llegue a dictar sentencias. Su presencia debe irradiar toda la estructura de la Corte. Que su visión no se quede en la toga, sino que baje a los pasillos, a los equipos, a las decisiones administrativas. No se trata de repartir espacios, sino de construir una institucionalidad coherente con lo que el pueblo votó.
A algunos les molesta que un nuevo ministro llegue con su propio equipo, como sucede en el Ejecutivo o en el Legislativo. En la Corte, eso también se vale. No solo es legal: es necesario. En el caso de Arístides, además, es una oportunidad estratégica. Su experiencia en temas como transparencia, protección de datos y lenguaje claro lo hacen el perfil ideal para renovar áreas clave desde dentro, como la comunicación con la ciudadanía, la relación con el pueblo o los espacios encargados de reorganizar y modernizar la estructura administrativa del Poder Judicial.
Hay servidores públicos brillantes formados en la 4T que no traen veinte años en la Corte, pero traen legitimidad, ética y claridad ideológica. Se necesita esa gente desde el primer día.
La llegada de Arístides también puede oxigenar el trabajo del próximo ministro presidente, Hugo Aguilar Ortiz. Mientras Hugo trae consigo la fuerza del mundo indígena y una trayectoria de defensa social, Arístides aporta el enfoque digital, pedagógico y urbano. Juntos pueden lograr que la Corte hable en más idiomas, y no solo en el sentido lingüístico. Hablar en feminismo, en juventud, en comunidad, en accesibilidad.
Pero para eso, hay que construir acuerdos desde ahora. Que los nuevos ministros no esperen a que la Corte los absorba. Que lleguen con equipos listos, con pactos claros, con estructuras nuevas. Lo que se juega no es una silla ni un escritorio. Esta Corte debe ser la primera que deje de servirle al poder para empezar a servirle al pueblo. Y en esa tarea, la juventud de Arístides no es un reto: es su mayor fortaleza.
ENTRE GITANOS
REEMPLACAMIENTO EN LA CDMX
El último reemplacamiento en la capital lo hizo Andrés Manuel López Obrador, hace más de veinte años. Permitió depurar el padrón vehicular y entregó placas nuevas con identidad propia: el Ángel de la Independencia como emblema. Ningún otro gobierno se ha atrevido a hacerlo. Hoy, esa omisión se paga con caos: placas vencidas, múltiples diseños, matrículas de todo el país, registros imposibles de verificar. Si la jefa de Gobierno, Clara Brugada y el Congreso de la CDMX quierenordenar la casa, deben mirar atrás, aprender de ese reemplacamiento y actualizarlo con visión progresista. No se trata de cobrar por cobrar, sino de recuperar el control de las calles, la seguridad vial y la justicia fiscal.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com