El simple hecho de que el Partido Verde Ecologista gobierne unas de las entidades más importantes del país, sin duda, le da mucho margen para seguir imponiendo condiciones ahora que entraremos en una fase previa de definiciones. Esa valiosa capacidad, en efecto, se ha visto reflejada en la labor institucional que lleva a cabo la autoridad estatal en San Luis Potosí. Ese trabajo, que se ha dirigido principalmente a las causas que aquejan a la población civil, ha puesto al gobernador Ricardo Gallardo como el mandatario mejor calificado de México. Esa notable función, que por cierto sigue despegando, es una garantía para que el partido del Tucán se mantenga en lo más alto. Desde esa perspectiva, el triunfo anticipado que hemos pronosticado se relacionará con las funciones y acciones específicas que, además de ello, cuentan con el reconocimiento de la mayoría de la ciudadanía. Si a ello le sumamos que San Luis es uno de los enclaves más seguros, es fácil determinar que las cosas han cambiado para bien.
Es de esta forma que nos damos cuenta de la realidad que, a simple vista, se percibe. A pesar de todo lo que se ha dicho, sin duda, todavía puede existir una puerta de acceso para que Morena reconozca ese poder de convocatoria y, por ende, acompañe al Verde en las elecciones. Al PVEM, de hecho, no lo veo cediendo ese espacio que, además de todo, domina de pies a cabeza. La última encuesta que publicó Reforma, evidentemente, muestra que el partido guinda está muy lejos de alcanzar al PVEM. Hablamos prácticamente de una distancia de dos votos a uno. Siendo así, hay espacio para que las negociaciones entren en una fase crucial ahora que el plan B de la presidenta está en operación. Como sabemos, Manuel Velasco, uno de los pesos más fuertes de la expresión, se ha reunido en Palacio Nacional con la presidenta para revisar el contenido de la reforma electoral. Eso, de entrada, solo puede construirse con consensos, básicamente porque hablamos de una modificación a la carta magna. Es decir, se ocupan tres cuartas partes de la asamblea para que tenga la validez oficial.
En esa cadena de acontecimientos puede darse una negociación al más alto nivel. De ser así, la izquierda tendría una maquinaria invencible que, de manera clara, arrasará en todos los distritos locales y ayuntamientos. Por eso digo que hemos entrado en una fase crucial donde los acercamientos pueden coronar acuerdos. De no ser así, evidentemente, el plan B del Verde Ecologista de México es competir solos. Ellos, sin alianzas, son potencialmente competitivos, máxime ahora que su gobernador es uno de los más eficientes en sus políticas públicas. Posee fuerza y empuje, lo mismo que mucho pundonor al generar una estructura altamente rentable. Siendo así, no debería extrañarnos que el Verde aparezca solo en las boletas. Según la encuesta de Reforma, de fecha del mes de febrero, el PVEM tiene un margen holgado que, en cifras concretas, se traduce en una ventaja de dos a uno.
En ese mismo mosaico de cifras, en efecto, nos hemos percatado de que la senadora de la República, Ruth González, ha tomado no solo la delantera, sino que acrecentó su poder de convocatoria. Está atravesando su mejor momento al ser, ni más ni menos, una de las legisladoras más propositivas. Eso significa que no solo se limita a respaldar las políticas públicas de la presidenta, sino que ha llevado a la práctica leyes e iniciativas que podemos calificar como sustanciales para robustecer el marco constitucional. Entonces ella, que representa a la mayoría de la población de San Luis Potosí, tiene más de un pie en el despacho estatal. En tales circunstancias, la lógica apunta a que será ungida como candidata de unidad del Partido Verde Ecologista de México. Si vemos detalladamente la encuesta que publicó Reforma, las cosas son muy claras en relación con el respaldo que tiene en su poder. Inclusive, no debe existir ninguna complicación, pues el PVEM, con sus propios estatutos en las manos, puede decantarse por ella sin problema alguno. Eso se llama autonomía y el derecho a ser votado.
Desde luego que cualquier candidatura representa un enorme desafío, sobre todo cuando juegan una elección democrática en la que se involucran muchos factores; sin embargo, el Verde tiene toda la estructura para ganar y revalidar el poder político que ha ido acumulando en San Luis Potosí.