Víctor Rodríguez Padilla; ojalá hubieras tenido una salida más digna de Pemex de la que tuviste, en realidad no fuiste un mal funcionario, pero sí muy iluso y pagaste el precio. A ti y a tu jefa no se les ocurrió otra barbaridad más que decir que le habías advertido que solo estarías un año y medio al frente de la petrolera más endeudada del planeta, vaya desatino para decirlo de la manera más suave posible.
Si esa barbaridad fue cierta, demuestra la ligereza y valemadrismo que desde la máxima responsabilidad de la administración pública federal le otorgan a Pemex, la petrolera con más deuda en el planeta no necesitaba un director general de año y medio, necesitaba mucho más. Pero tú y yo sabemos que eso que dijeron fue una gran mentira, la soberbia del poder no tiene límites. Saliste de Pemex porque tu presencia en la petrolera era insostenible, no pudiste con el encargo y no por falta de capacidad sino porque te faltó algo indispensable para medio salir bien librado de una empresa como Pemex: colmillo, maña, y si se puede muchas cosas más parecidas.
Como te lo dije, desde tu llegada fuiste "secuestrado" por la mafia del poder en Pemex, esa frase icónica que acuñaron para llegar ustedes, porque tú formas parte de ese movimiento, los define también en muchos sentidos, a su amparo han surgido muchas nuevas mafias y otras se han consolidado, la de Pemex está en el segundo caso.
Cuando llegaste y te instalaron en esa lujoso oficina del piso 45 de la Torre de Pemex, te hicieron creer que desde las alturas eras el rey de la selva y que dominabas todo, que desde ahí eras capaz de lo que sea, sin saber que esa oficina es en realidad la celda de mayor altura que existe en el país, sin que pertenezca necesariamente al sistema penitenciario mexicano.
Te mintieron cuanto quisieron, te decían lo que querías escuchar, te hacían creer lo que les convenía, para eso se pintan solos, incluso déjame decirte que muchos de los miembros de esa mafia ya ni siquiera son trabajadores en activo, pero mantienen fuertes cotos de poder desde hace años, desde siempre, talparece que dicho poder sólo desaparecerá cuando mueran.
Sí, es cierto que la gota que derramó el vaso fue el derrame de petróleo que por meses tú, como cara visible de la empresa, negasta una y otra vez que fuera responsabilidad de Pemex, pero sabemos que no lo hiciste solo por ocurrencia, todos te decían que así era, y cuando lo descubriste solo atinaste a despedir a unos cuántos, en realidad en ese momento muchos debieron haberse ido junto contigo, fuiste demasiado buena persona, eso en una empresa como Pemex, en el sitio que ocupabas, es letal de necesidad, y así sucedió.
Tu jefa no te perdió la confianza, eso ni dudarlo, ella te hubiera mantenido, pero las presiones a las que está sometida en este momento son extremas, no podía soportar una más, ya bastante tiene con Rocha, Andy, Noroña, Monreal, y toda esa caterva de buenos para nada que mantenemos desde hace años y que lo único que le aportan al país, y a su movimiento, es pura basura.
Ni hablar, Victor, disculpa pero te lo dije muy claramente, no tenías por qué hacerme caso, de hecho seguro estoy que jamás leíste dichas advertencias, hoy ya no tiene sentido, y quizás tampoco leas esta carta de despedida a tu labor. Pero, claramente sucedió lo que tenía mucha posibilidad de que sucediera: la mafia de Pemex te "comió".
Entra al quite Juan Carlos Carpio, el hasta hace poco "flamante" director de finanzas de la empresa. Los "expertos" dicen que les preocupa su escasa o nula experiencia en la industria de hidrocarburos, qué visión tan limitada tienen, con el respeto que merecen.
¿De cuándo a acá el puesto de director de Pemex dejó de ser eminentemente político, salvo contadas excepciones?; lo verdaderamente preocupante es que no tenga la capacidad ni "colmillo" para enfrentar y cuando menos limitar lo más posible la operación de la mafia de Pemex, para que esta no le siga haciendo más daño a la empresa y al país.
Señor Carpio, bienvenido sea usted al piso 45 de la Torre de Pemex, que disfrute su estancia y solo un consejo inicial: Si piensa que desde las alturas es usted el rey del mundo y todo lo puede, le tengo una mala noticia, esa sería la peor manera de empezar su mandato al frente de la petrolera más endeudada del planeta.