El pasado día 2 de septiembre entre las diversas notas que se generan a caudales en el mundo del deporte, sobresalía la noticia sobre la muerte de una joven de 18 años, boxeadora mexicana, en el hospital Sacré-Cœur de la ciudad de Montreal, Canadá, de nombre Jeanette Zacarías Zapata.
Esta jovencita boxeadora había tenido un tremendo nocaut unos días antes producto de los golpes de la canadiense Marie-Pier Houle al término del cuarto episodio de su pelea.
Jeanette Zacarias no tenía un historial conocido en el boxeo amateur, solo seis peleas en el boxeo profesional con un record de 6 peleas de las cuales había perdido la mayoría y además por nocaut. Incluso en su anterior combate, el pasado 15 de mayo, había perdido por nocaut técnico ante Cynthia Lozano, fue lastimada de tal manera que tuvo que ser hospitalizada y aquí es donde aparecen las primeras interrogantes. Los protocolos de protección a los boxeadores establecen que cuando se presenta una situación dramático el boxeador afectado debe de permanecer en reposo absoluto, incluso sin entrenamientos y bajo supervisión médica.
Todo indica que en el caso de la joven pugilista, la Comisión de boxeo de Aguascalientes no fue muy estricta en otorgar el permiso para que volviera a pelear casi en esos 90 días de reposo. Suponemos en nuestro juicio, pero ellos son los que saben.
El combate en Montreal era el primer compromiso de Jeanette Zacarías fuera de México y de acuerdo a las imágenes de la pelea ofreció muy poca resistencia, aunque según notas periodísticas de ese día, los jueces le daban ventaja en las tarjetas. Tal como fuera en el fatídico cuarto asalto parecería que el réferi Albert Padulo pudo parar la pelea antes de que se castigara más a la pugilista.
La Comisión de alcohol, carreras y juegos de Quebec señaló que la boxeadora había pasado todas las pruebas médicas exigidas antes de su cita en el cuadrilátero.
Si bien es cierto que el boxeo es un deporte de contacto extremo y casos como este no son aislados la pregunta es si esta muerte pudo ser evitada, toda vez por la inexperiencia de la pugilista, su tránsito al boxeo profesional sin lo que significa ser boxeador amateur, si su manager a la sazón su pareja sentimental tenía la capacidad para conducir a buen puerto la cerrera y la vida de la joven de Aguascalientes.
Un accidente más entre los que se ganan la vida en un cuadrilátero sin duda, pero esperemos que se puedan evitar estas muertes que en mucho lastiman al deporte y a nuestra sociedad.
Por cierto alguien en redes sociales comentó que si el COVID y sus derivados en secuelas pudieron influir. Eso todavía no se podrá asegurar.
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