Durante el receso legislativo hice lo que siempre he considerado indispensable para representar verdaderamente a la gente: regresar al territorio, caminar las calles, escuchar de frente y atender las causas que nacen desde abajo.
Porque el trabajo de una diputada no termina cuando se apagan los micrófonos del salón de sesiones ni cuando concluye un periodo ordinario. Al contrario, el receso representa una oportunidad para regresar al origen de nuestra responsabilidad pública.
Nuestra presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, ha sido clara al llamar a quienes tenemos una responsabilidad pública a mantenernos cerca del pueblo, a caminar el territorio y a no convertirnos en servidores públicos de escritorio y está, es una visión que comparto plenamente, la transformación no puede construirse desde la distancia; se construye escuchando, caminando y resolviendo junto a la gente.
Por eso, durante estas semanas hice territorio, caminé calles, recorrí colonias, escuché a comerciantes, mujeres, jóvenes, personas adultas mayores, personas con discapacidad, madres y padres de familia. Me encontré con preocupaciones y necesidades, pero también con propuestas, ideas y ciudadanos que quieren participar activamente en la construcción de soluciones.
Quienes venimos del barrio sabemos que muchas veces las mejores propuestas no nacen detrás de un escritorio, surgen en una conversación en la calle, recorriendo un mercado, escuchando a una familia o cuando una persona se acerca para contarnos un problema que enfrenta todos los días y que durante años no ha encontrado respuesta en las instituciones.
Yo vengo de Tepito y ahí aprendí que la palabra tiene valor cuando se cumple, también aprendí que escuchar genera compromisos; por ello, cada planteamiento que recibimos durante este receso fue recogido con responsabilidad, y hay que decirlo con claridad, nunca engañando a la gente, nuestro compromiso es atender las necesidades y dar soluciones mediante orientación, acompañamiento y gestión; otros requieren ir más lejos: transformarlos en propuestas legislativas.
El próximo periodo ordinario de sesiones será una nueva oportunidad para llevar del territorio a la tribuna las voces que escuchamos durante este receso.
Lo que la gente nos dijo no se quedará guardado en una libreta, las necesidades que encontramos serán materia de análisis; las propuestas podrán convertirse en iniciativas, puntos de acuerdo y acciones legislativas; y aquellas causas que necesiten ser visibilizadas encontrarán también un espacio en la máxima tribuna del país.
Desde la Cámara de Diputados continuaré impulsando una agenda cercana a quienes históricamente han tenido que luchar más para ser escuchados, para quienes todos los días salen de sus hogares para ganarse la vida dignamente.
La transformación también significa cambiar la forma de ejercer la política, significa entender que una representación popular no se ejerce únicamente desde una oficina, sino recorriendo las comunidades, escuchando directamente y regresando después a las instituciones para encontrar soluciones.
Cada calle recorrida durante este receso me permitió confirmar algo, nuestro pueblo no pide privilegios, pide oportunidades, seguridad, derechos, servicios públicos, reconocimiento y representantes que regresen después de las elecciones para escucharlo.
Vienen semanas de arduo trabajo, grandes discusiones legislativas, y el compromiso que hice en las calles, es representar las voces que escuché durante estos días, porque detrás de cada reforma, de cada artículo y de cada voto existen personas reales que esperan resultados.
Regreso a la Cámara de Diputados con nuevas propuestas, pero sobre todo con nuevas responsabilidades adquiridas directamente con la gente. Mi compromiso seguirá siendo el mismo, estar en territorio para escuchar y estar en la tribuna para defender.
Porque caminar las calles no debe ser una fotografía ni un acto de temporada, es recordar permanentemente de dónde venimos, a quiénes representamos y para qué llegamos al Congreso, seguiremos caminando, escuchando y atendiendo a la gente, cada causa que recogimos en territorio encontrará en la Cámara de Diputados una voz para convertirse en propuesta.
Porque cuando el pueblo habla, nuestra obligación es escuchar; y cuando llegamos a la tribuna, nuestra responsabilidad es convertir esa voz en acción.
María Rosete.