La fiesta organizada por Ricardo Salinas Pliego, no es solo una recepción de bienvenida al coronel Ronald Douglas Johnson, como embajador de Estados Unidos sino allanar el camino para el partido de Trump en México.
En un hotel de Polanco, la derecha mexicana se reunió bajo el manto del nuevo embajador, convocado por el ultraconservador Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico, Salinas Pliego, diseñó la lista de invitados y puso la música.
La misión de Ronald Johnson en México no tiene nada de diplomática, es la construcción de puentes alternos e ilícitos y para allanar el camino de su partido y forzar su registro. La presencia en la cena de bienvenida del actor y asesor privado de Peña Nieto en la cena, Eduardo Verástegui, también amigo cercano de Trump, e impulsor del partido México Republicano, hilvana sospechas.
Dicho evento coincide con la aparición de los jubilados del IFE y del INE, expresidentes y exconsejeros, que son la punta de lanza para desgastar al árbitro electoral. Como sucediera en Brasil, cuando fue liberado Lula da Silva y se encaminaba a la candidatura del Partido del Trabajo hacia la presidencia de la República, cuando Bolsonaro descalificó a la autoridad electoral.
Un árbitro electoral débil, descalifica a cualquier triunfador y, casi automáticamente, otorga el triunfo al segundo lugar, (por eso lo pelean tanto el PAN y MC), que es para la ultraderecha el gran ganador fáctico en un golpe de Estado blando.
Debe tomarse en cuenta el hecho de que no hayan sido invitados militantes de Movimiento Ciudadano y no por patriotas, porque más de un legislador de ese partido ha evidenciado su vocación ultraderechista. Se debe a que desde el vecino país no se advierte fortaleza auténtica ni aceptación popular en la participación política de nuestro país.
El senador Clemente Castañeda abrió las puertas del Senado al líder estudiantil de ultraderecha, José Mario de la Garza, para que destruyera el mobiliario con el pretexto de manifestarse contra la reforma al Poder Judicial, el senador emecista le garantizó impunidad por sus actos vandálicos de quien afilia militantes para grupos de choque.
La misión de Ronald Johnson en México no tiene nada de diplomática, tiene que ver más con la presión para que logre el registro condicionado el partido de Trump.
El Partido México Republicano sería el segundo partido político en México encabezado por un expresidiario, acusado de delitos comunes, esta vez se trata de Juan Iván peña, cabeza visible de ese partido que admira a Trump y practica ideas de ultraderecha. Está acusado violación tumultuaria a su esposa, así como sucedió con Movimiento ciudadano, que creí Dante delgado y diseñó el la cárcel cuando fue sentenciado por corrupción por el desvío, a su bolsillo, de 450 millones de pesos.