Un grupo armado irrumpió en la principal prisión de Haití, lo que provocó la fuga de miles de reclusos y la muerte de al menos una decena de personas. Este hecho marca un nuevo panorama de violencia que azota al país caribeño.
Además, tres cadáveres baleados yacían en el suelo cerca de la entrada de la prisión, que estaba abierta de par en par y sin guardias a la vista. En los patios del penal, usualmente hacinados, se podían ver sandalias de plástico, ropa y ventiladores. En otro vecindario, los cuerpos ensangrentados de hombres, con las manos atadas a la espalda, yacían boca abajo mientras los residentes pasaban frente a puestos de control de vial levantados con neumáticos en llamas.
Arnel Remy, abogado de derechos humanos que dirige una organización sin fines de lucro que trabaja dentro de las prisiones, publicó en la red social X que menos de 100 de los casi 4 mil reos recluidos en las instalaciones permanecen tras las rejas.
La violencia no se limitó a la prisión. Varios vecindarios reportaron tiroteos, y se informó de otra fuga carcelaria en Puerto Príncipe que alberga a unos mil 400 reos. Pandillas también atacaron y vandalizaron el principal estadio de futbol del país, reteniendo a un empleado como rehén durante horas.
El sindicato que representa a la policía haitiana publicó un mensaje en las redes sociales pidiendo ayuda: "Necesitan ayuda. Difundamos un emoji SOS repetido ocho veces. Movilicemos al ejército y a la policía para evitar que los bandidos entren en la prisión."
La fuga masiva se produce en un contexto de profunda crisis en Haití. Las pandillas controlan gran parte de la capital, Puerto Príncipe, y el primer ministro, Ariel Henry, se encuentra en el extranjero buscando apoyo para una fuerza de seguridad respaldada por la ONU.
Al respecto, el gobierno ha declarado el estado de urgencia y el toque de queda por 72 horas renovables en el departamento del Oeste, donde está Puerto Príncipe, debido a la "degradación de la seguridad" y a los ataques a las dos cárceles.