Síguenos @ContraReplicaMX
Columnas
@onelortiz
https://youtu.be/RSHCLqeof4E?si=qLhdAwaorfC4xBI7
Hace un año, el huracán Otis devastó Acapulco. Un año después, el huracán John le pega nuevamente. Los fuertes vientos de Otis, de más de 200 km/h, arrasaron la infraestructura pública y ocasionaron enormes destrozos en hoteles, embarcaciones y viviendas; ahora John, con sus torrenciales lluvias, ha inundado más de 11 colonias, provocando deslaves y desprendimientos en diversas zonas de la ciudad y de las carreteras.
John golpeó a Acapulco en el momento menos oportuno: justo en los últimos días del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando ya todos preparaban maletas y prácticamente se habían entregado las oficinas.
Puedo afirmar que las respuestas de las autoridades, en todos sus niveles, han sido mucho mejores que hace un año. En esta ocasión sí hubo advertencias del gobierno federal y del gobierno estatal a la población respecto al desarrollo, curso e intensidad del huracán, así como las indicaciones de protección civil para resguardarse.
A nivel federal, se pusieron en marcha los planes para atender desastres, movilizando elementos de las fuerzas armadas, la Guardia Nacional —que esta semana se incorporó a la Sedena—, así como brigadas de la Comisión Federal de Electricidad, bomberos y protección civil.
A nivel estatal, las autoridades estuvieron presentes desde el primer momento. La gobernadora Evelyn Salgado ha dado información paso a paso sobre los impactos del huracán John y ha sumado los recursos estatales a los federales para la atención a los damnificados.
La presidenta municipal, tan criticada hace un año por su ineptitud ante Otis, pero que fue reelecta el pasado 2 de junio, ahora sí agarró el toro por los cuernos: se puso las pilas, se instaló en la zona cero de Acapulco y desde ahí, personalmente, dirige las operaciones de atención a los damnificados e informa a los medios de comunicación.
Particularmente importante ha sido otra vez la respuesta de la gente, su solidaridad y coraje para seguir adelante.
Lo dije hace un año y ahora lo escribo nuevamente: lo que Acapulco necesita es un proyecto integral de transformación, no parches.
Un proyecto, no para reconstruir el viejo Acapulco, sino para hacer una revisión y transformación profunda del puerto y la ciudad. Por dos años consecutivos, la naturaleza le está diciendo a Acapulco y a México que debe transformarse para crecer, desarrollarse y vivir de acuerdo a los cambios climaticos y a las nuevas dinámicas económicas y sociales.
La transformación integral de Acapulco debe ser uno de los temas prioritarios y estratégicos de Claudia Sheinbaum y la prioridad para la segunda parte del gobierno de Evelyn Salgado. De no hacerse esta transformación, cada año este bello puerto será cada vez más vulnerable a los fenómenos meteorológicos. Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.