Estas líneas bien pudieron llamarse desconectando para conectar. Muchas veces el día a día, la rutina, nuestras obligaciones de adultos y una que otra actividad que incluimos en nuestro hacer cotidiano, nos impiden desconectarnos de nuestros compromisos para conectar con lo más importante, nosotros mismos.
Esta Semana Santa tuve la oportunidad de conocer una de las Islas más icónicas del caribe, famosa por sus reconocidos artistas y cantantes, por su ambiente fiestero, por sus bellas playas y por su majestuoso sol caribeño, así conocí Punta Cana en República Dominicana. Para llegar desde México, que no hay vuelo directo, se hace escala en Miami o Panamá, de ahí un nuevo vuelo directo al puerto.
Debo de confesar que este viaje giró en torno al descanso, a no poner alarmas, a leer el mayor número de libros, a alcanzar el mayor bronceado posible, brincar tantas olas se acercarán y conectar conmigo y mi familia. Se logró.
Y fue mejor cuando estuvo acompañado de delicias gastronómicas en 3 grandes lugares en los que pudimos deleitarnos con todo tipo de sabores:
Unagui. La influencia oriental se hace presente en Punta Cana y tuvimos la oportunidad de estar en uno de sus mayores exponentes. En Unagui cada plato está elaborado con atención y sabor, dando fuerza a cada bocado y entusiasmo al arribo de cada platillo. Aquí mis favoritos fueron los Japanese Shrimp Crackers (deliciosas tostadas de arroz crujiente acompañadas de camarón), los dumplings y la sopa miso. Algo que no pueden perderse ahí son sus postres, particularmente el brownie tempura.
Noah. Reconocido como uno de los restaurantes más famosos y renombrados de la isla, Noah tiene un ambiente versátil y relajado. Aquí la carta tiene una variedad de platillos locales con un toque chic, haciendo de cada uno de ellos una nueva aventura al paladar. Aquí las empanadas de queso de cabra, el queso camembert y las tortitas de ropa vieja fueron las ganadoras abridoras de este concierto de sabor. Mi plato fuerte fue un cabrito al ron, escoltado de un rico arroz casero, que en su conjunto fueron un manjar. A esto se sumó un ron leyenda que acompañó mi velada. Gran lugar qué hay que conocer.
Capitán Cook. Sin duda un básico que no hay que perderse. Varias personas nos lo recomendaron como el lugar para probar los mejores mariscos del puerto y no tengo duda que así fue. Una exquisita parrillada repleta de langosta, langostinos, camarones y pescado, acompañada de una paella con su arroz excelso y sus compañeros marinos, fueron la comilona que cerró nuestro maravilloso viaje. Ello previamente acompañado de un jamón serrano, queso manchego y plátanos fritos todos para chuparse los dedos. Incluso la ensalada de lechuga y tomate tuvo a sus admiradores en la mesa.
Así pues, queridos amantes del buen comer y el mejor viajar, no duden en tener a Punta Cana como opción para cuando piensen en descanso y buena gastronomía. Les prometo que ambas quedan bien satisfechas.
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¡Buen Provecho!
Amante del Buen Comer