La Universidad de Guadalajara atraviesa una crisis institucional marcada por presiones externas de sindicatos y empresarios que buscan revertir la adjudicación del contrato de vales de despensa. La empresa Toka International, propiedad de los hermanos Hugo y Eduardo Villanueva, ha desplegado una ofensiva para recuperar el millonario convenio que perdió tras múltiples señalamientos de irregularidades y deficiencias en el servicio.
El contrato vigente, otorgado a Servicios Broxel mediante la licitación LI-012-DF-2025, ha sido blanco de ataques por parte de las dirigencias sindicales, que en alianza con Toka intentan forzar a la rectora Karla Alejandrina Planter Pérez a rescindirlo. Expertos advierten que ceder a estas presiones comprometería la credibilidad de la institución y generaría graves consecuencias económicas por incumplimiento contractual.
Durante la gestión de Toka, los trabajadores universitarios denunciaron cobros duplicados y un servicio de atención prácticamente inexistente. Sin embargo, las cúpulas sindicales han emprendido una campaña de desinformación para recuperar privilegios, dejando en segundo plano la estabilidad de miles de familias que dependen de esta prestación para cubrir necesidades básicas.
Investigaciones revelan que, bajo el contrato con Toka, los vales de despensa fueron utilizados en consumos ajenos a su propósito social, incluyendo alcohol, tabaco y pagos en centros nocturnos. La omisión de controles permitió que recursos destinados a la canasta básica se desviaran hacia gastos de lujo, vulnerando la seguridad alimentaria de los trabajadores universitarios.
La resistencia sindical frente al ordenamiento administrativo de la Rectoría refleja la pérdida de beneficios irregulares que durante años se sostuvieron con recursos públicos. La ofensiva actual no solo busca reinstalar un esquema de privilegios, sino también debilitar la integridad administrativa de la máxima casa de estudios de Jalisco.