Por Onel Ortíz Fragoso
@onelortiz
Olga Sánchez Cordero y Ricardo Monreal son las piezas clave de Morena en la próxima legislatura del Senado de la República. ¿El regreso de Sánchez Cordero al Paseo de la Reforma debilita a Monreal? No. La ex ministra de la SCJN, como presidenta de la Mesa Directiva, puede robustecer jurídica y constitucionalmente las posiciones del Senado. Particularmente, las posiciones de Morena que buena falta le hacen; particularmente, las que envía la Consejería Jurídica de la Presidencia.
No veo a la ministra en retiro y ex secretaria de Gobernación operando las iniciativas del Presidente o encabezando grupos para arrebatarle el control a Monreal. En donde sí la ubico es aportando solidez jurídica a los planteamientos morenistas y en la recuperación de una agenda progresista de derechos y libertades.
El Senado tiene formas diferentes a la Cámara de Diputados. Menos estridencia. Los consensos y los disensos se cuecen a fuego lento, no con las llamas abrazadoras de San Lázaro. Los tiempos de Monreal, tres veces senador, son claros: Este y el siguiente año, intentar aprobar las iniciativas del Presidente y la agenda legislativa ordinaria. En 2023, salvo que Monreal decida o acuerde su reelección como senador, deberá dejar el Senado para perfilarse a una candidatura a la Presidencia de la República o la Jefatura de Gobierno de la CDMX.
¿Qué hará Monreal en este año y medio? Administrar intereses y ambiciones dentro y fuera de su grupo parlamentario. Las senadoras y senadores que busquen ser cabezas de sus estados deben tener en cuenta que el Senado es una excelente fabrica de candidatos, pero no tanto de gobernadores, como se comprueba en una rápida revisión de los más recientes resultados electorales. A los suyos Monreal los puede proyectar, pero no garantizar las candidaturas de Morena y menos, las gubernaturas, por lo cual los aspirantes deben calibrar sus estrategias, alianzas y lealtades.
Martí Batres quiso ser un contrapeso a Monreal, fracasó. Al final quedo aislado y marginado de su grupo. Quizá, al ser su terreno, haga un mejor trabajo a lado de Claudia Sheinbaum en la Ciudad. Llegó César Cravioto, un político con experiencia en la capital, cercano a la Jefa de Gobierno. Menos adicto a los reflectores y a la polémica, quizá Cravioto pueda avanzar en lo que Martí no pudo, abonar en la construcción de contrapesos al interior del Grupo de Morena.
¿Y Gabriel García, el otrora consentido de AMLO? En estos momentos, ni suma, ni resta en el Senado. La realidad: todo puede cambiar de acuerdo a la línea que llegue de Palacio Nacional. La política es de bronce. ¿Eso pienso yo? ¿usted que opina?
PD. La suerte del suplente. Jesusa Rodríguez volverá a los escenarios en donde sus presentaciones sí son valoradas.