Este jueves, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recordará el Día Mundial de la Justicia Social. La Asamblea General instituyó esta fecha en 2007 con la convicción clara de que, “sin desarrollo social, no hay paz duradera”.
La justicia social no puede entenderse como consigna ideológica. Representa un principio operativo para enfrentar desigualdades, pobreza y exclusión en un contexto global marcado por crisis financieras, conflictos y transformaciones tecnológicas aceleradas. La propia ONU reconoce que el desarrollo y la seguridad se sostienen sobre el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales.
En ese marco, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó esta Declaración para una globalización equitativa. El documento consolida la premisa de que, el crecimiento económico carece de legitimidad, si no distribuye oportunidades a los ciudadanos.
En este sentido, la segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social retomó esta agenda con énfasis en la equidad. Integrar los principios de transición justa en planes nacionales implica compartir costos y beneficios del cambio tecnológico y energético; es decir, se requiere combatir la pobreza y la desigualdad en paralelo.
México camina como puntero en esta discusión internacional. Desde 2018, la política pública se armoniza con estabilidad laboral y cohesión social; impulsa la capacitación, inversión territorial y diálogo tripartito entre gobierno, empresas y trabajadores.
En este escenario, resaltan acciones gubernamentales de la mandataria Claudia Sheinbaum, la ampliación de bachilleratos tecnológicos, de la Universidad Nacional “Rosario Castellanos”; pensiones para personas vulnerables --adultos mayores y madres solteras-- impulso al campo; y, construcción de centros para la atención a la salud.
El trato innovador institucional hacia sectores productivos y comunidades desde 2018 envía una señal de responsabilidad política al exterior y una sólida congruencia entre discurso y acción interna. Esta forma de justicia social, denominada aquí como humanismo mexicano, funciona como brújula ética, no hay duda de ello; queda muy claro que en México “sin desarrollo social, no hay paz duradera”, tal y como lo impulsa la ONU con este Día Internacional.
Punto Cero
Aunque apenas estamos viviendo el segundo año del gobierno de Clara Brugada, el clima político se eleva al ritmo de la temperatura que ya se siente en la ciudad. Diversas casas encuestadoras ofrecen preferencias electorales con miras al relevo de 2030. Entre los nombres que se barajan, está el del secretario federal de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, quien, por cierto, encabeza las simpatías, pero muchos lo ven como el candidato natural de Morena a la Presidencia de la República. En segundo sitio, se encuentran Luisa Maria Alcalde, líder nacional de Morena; pero en empate técnico con ella, está el director del sistema Metro, Adrián Rubalcava, y es que su desempeño al frente del Sistema de Transporte Colectivo ha hecho que muchos lo conozcan y le reconozcan su trabajo, particularmente los políticos.
*Periodista | @JoseVictor_Rdz
Premio Nacional de Derechos Humanos 2017