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Abasto de leche

Abasto de leche

Columnas viernes 06 de noviembre de 2020 - 00:56

Por Pepe Delgado

La responsabilidad social y el combate a la corrupción, pilares y emblemas del gobierno federal, al parecer, no se le dan a quien está a cargo del abasto social de leche en el estado de Puebla.

Nos hemos enterado que el gerente del programa destinado a distribuir leche subsidiada por el gobierno federal, está más ocupado en hacer uso de los recursos federales para fines personales, que en atender y dotar de esos insumos alimentarios a los poblanos más necesitados.

Se trata del funcionario público Hugo Cantellano Gutiérrez, quien ahora pretende realizar, a través de Liconsa, una inversión por alrededor de 60 millones de pesos para tres nuevos centros de acopio de leche en los municipios de Huejotzingo, Tecamachalco y de Libres.

Sin embargo, a pesar de que los terrenos han sido donados por los alcaldes Angélica Alvarado Juárez, Marisol Cruz García y Francisco Rodríguez Rivero, nos aseguran que esos proyectos carecen de transparencia en la adquisición que se hará del equipamiento para esos centros, así como en la correcta aplicación del sistema para la venta de la leche.

Sobre este último eslabón, se ha comentado en los pasillos del poder que Cantellano Gutiérrez ha pedido moches a los presidentes municipales para la apertura de los tres centros de acopio de leche.

Al igual fluye la corrupción en Diconsa con el titular de esa región, Alejandro Villar Borja, en el programa precios de garantía, sobre la compra de granos no cuadran las toneladas compradas con las registradas.

Las autoridades federales deberían mirar y revisar que efectivamente el abasto social llegué a los poblanos que habitan en comunidades rurales con mayor índice de marginación, pero también que haya transparencia en el uso de los recursos etiquetados para ese fin, labor que está a cargo del cuestionado Hugo Cantellano. En los próximos días habrá sorpresas en este tema.

VENTANAL

Que alguien le ayude a alcalde de Xochimilco, José Carlos Acosta Ruíz o a su encargado de obras, más de tres meses y no pueden concluir los trabajos de remodelación de un tramo de banqueta de no más de 200 metros de longitud en la zona de la Noria.
En las horas pico se ha convertido en un verdadero cuello de botella, y para poder pasar ese tramo, que no es vialidad primaria, un ciudadano puede tardar hasta 15 minutos.

Ya hemos presenciado accidentes debido a que tampoco hay presencia policial de la alcaldía para apoyar a la movilidad y de verdad da pena, ver el material y cascajo sobre el asfalto, dejando inhabilitado uno de los dos carriles de esa transitada avenida con dirección al Reclusorio Sur, misma que se convierte en acceso a pueblos como Santiago Tepalcatlalpan, Santa Cruz Xochitepec, San Mateo Xalpa y fraccionamientos importantes

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/CR

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