México cayó en la "trampa del estancamiento económico", si bien hasta ahora ha esquivado un proceso recesivo está en una etapa que puede ser igual o más dañina.
A diferencia de la recesión, que en términos generales suele ser profunda pero de menor duración, a menos que los gobiernos no hagan nada para salir de ella o hagan todo para permanecer (láse Maduro como el caso más reciente), el estancamiento económico puede ser mucho más duradero y con ello devastar muchos de los pilares estructurales de una economía.
Es decir, mientras más dure, más probabilidades existen de que la economía permanezca aletargada. Esto es una mala noticia para economías avanzadas e industrializadas, pero es una pésima noticia para las que están en desarrollo, incluyendo aquellas a las que en los años recientes no les ha ido bien ni tampoco muy bien, sino requetebién. Dicen.
El estancamiento económico hay que reconocerlo, generalmente no es producto de políticas públicas equivocadas de corto plazo, sino de un largo proceso de malas decisiones.
Japón es el caso más famoso de un proceso similar en los últimos 50 años, en el que ha durado décadas, y eso que es una nación que tiene a su disposición miles de millones de dólares, lo que quiere decir que para salir del estancamiento económico no solo hace falta una lluvia de billetes, sino corregir fallas estructurales, y eso no se hace de la noche a la mañana. Si no lo creen, otra vez, que le pregunten a Japón.
Y si quieren saber qué pasa con países a los que llegan "iluminados" a gobernar y destruyen todas las bases de crecimiento de largo para una economía, platiquen con cualquier venezolan de los millones que están fuera de su país.
México está no solamente atrapado en el estancamiento económico, sino además sumido en lo que llaman una histórica ¿transformación?, sustentada irónicamente en los pilares neoliberales que tanto odian los que hoy gobiernan, y que dicen que tanto daño les hicieron al país, es decir en la esencia no ha cambiado nada.<
Por lo tanto, esta trampa del estancamiento es una pésima noticia para México, un país que requiere crecer mínimo al 5% año con año por cuando menos el próximo cuarto de siglo para abatir el enorme rezago histórico (de los de antes y de los de ahora)+.
Pero lo bueno es que a partir del 1 de diciembre de 2018 a este país no le ha ido bien y ni siquiera muy bien, sino requetebien. Dicen.