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Columnas
A 360 días del silbatazo inicial en el Estadio Ciudad de México —Azteca—, la capital está ante una oportunidad histórica: demostrar que puede organizar, con dignidad y eficacia, un evento que la pondrá frente a miles de millones de ojos. Pero también está frente a un riesgo monumental: el del exceso de confianza.
La jefa de Gobierno presentó hace unas semanas un plan ambicioso, estructurado y de fondo. No es solo maquillaje: hay apuesta por movilidad eléctrica, infraestructura cultural, mejoramiento urbano en zonas históricamente marginadas, recuperación peatonal, modernización del Tren Ligero, alumbrado, canchas rehabilitadas y una narrativa que busca que nadie quede fuera de la fiesta. Todo eso se aplaude. Pero si no se ejecuta con precisión quirúrgica y velocidad de crisis, puede convertirse en una costosa acumulación de promesas.
Porque no hay plazo que no se cumpla, ni Mundial que espere. El calendario de la FIFA es inflexible. Y si hay algo que la historia nos ha enseñado es que las obras públicas, en México, no se llevan bien con el tiempo: retrasos por amparos vecinales, hallazgos arqueológicos, lluvias inesperadas, errores de planeación o simples inercias burocráticas. Algo siempre se atraviesa. Y a estas alturas, apostar a que “todo saldrá bien” no solo es ingenuo, es irresponsable.
Aquí es donde Clara debe ejercer no solo el liderazgo político, sino el mando directo y permanente sobre la operación. No basta con confiar en que cada secretaría cumplirá su parte. La magnitud del evento exige una supervisión personal, meticulosa, constante. No para sustituir a su equipo, sino para marcar el ritmo, despejar obstáculos y tomar decisiones a tiempo. Lo dice el refrán popular, y lo exige el calendario de la FIFA: al ojo del amo engorda el caballo.
Un evento de esta escala no se gobierna desde la comodidad de los informes. Se lidera a pie de obra, en campo, con cronómetro en mano. Clara tiene la capacidad, la legitimidad y la narrativa para hacerlo. Pero necesita asumir el Mundial como lo que es: una de las tareas más importantes de su sexenio.
Está obligada a exigir avances verificables desde ahora. ¿Dónde están los reportes de obra del Estadio Ciudad de México? ¿Cuándo inician los trabajos visibles en Santa Úrsula? ¿Qué empresa está a cargo del Centrobús eléctrico? ¿Dónde se publicará el cronograma de rehabilitación de los CETRAMs y del sistema de señalética “wayfinding”? ¿Cómo asegurar que las 100 canchas no se queden a la mitad? ¿Cuándo arranca el Mundialito? ¿Son suficientes 10 meses para construir elParque Elevado?
Lo preocupante no es lo que se promete, sino lo que no se ve. Porque con el Mundial no hay ensayo general. Solo hay una toma, y es en vivo, con la atención de todo el planeta. Si algo sale mal, no hay corte ni edición que lo salve.
La coordinación con el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, es una ventaja política histórica. Pero su sola existencia no garantiza resultados. Se necesita método, transparencia, ysobre todo, un liderazgo visible que asuma personalmente la dirección estratégica del Mundial en la ciudad.
El éxito del evento no se medirá solo en cifras de turistas, sino en la capacidad de dejar huella: una ciudad más habitable, más justa, más accesible y más orgullosa de sí misma. Porque la historia no premia las intenciones. Premia a quien las convierte en legado. Y para eso, ya no hay tiempo que perder. El Mundial es ahora. Clara tiene la oportunidad, y la responsabilidad, de convertirlo en su obra maestra.
ENTRE GITANOS
VIGILANCIA Y REGULACIÓN AMBIENTAL
El día de ayer, el Congreso de la CDMX, a través de su Comisión de Preservación del Medio Ambiente, Cambio Climático y Protección Ecológica, en una sesión extraordinaria, informó que en los próximos días se dará a conocer el calendario de las mesas de trabajo sobre instrumentos de vigilancia y regulación ambiental, que permitirán contar con elementos para la dictaminación de distintos asuntos turnados a esa comisión. El programa de verificación vehicular debe ser uno de los temas a abordar, ya lo dijo la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Veremos.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com