La derecha siempre se ha adueñado de la sociedad civil, en abstracto, se trata de un término eufemístico que sustituye a la palabra pueblo. Vocablo que no puede pronunciarse en sus discursos porque el pueblo según, su visión, corresponde a los pobres.
La sociedad civil, al igual que la reforma electoral, no existe. Su expresión más aproximada a lo real fue la reunión amorfa de la llamada “marea rosa”, conjunto de individualidades poco informadas, mal organizadas, sin objetivos ni líderes, que intentó salir a las calles colmo quien asiste a un safari en África, es el único antecedente concreto.
Esa derecha, extraviada entre el nulo apoyo popular y la nostalgia por el pasado, crea un movimiento contra una reforma constitucional, algo inédito en la historia de México. El miedo a perder su poder es tan grande que impulsó la creación de un grupo que, sea cual sea el contenido, terminará por acercarlos a la desaparición.
Esto debido a su inercia donde se trató de hacer de lo ilícito la norma. El próximo contenido de la reforma estará expuesta al debate parlamentario, a pesar de ser resultado de una consulta con las diferentes fuerzas sociales en todo el país.
La derecha asegura representar a una parte importante de la población, pero los resultados en las urnas la desmienten.
La creación del Frente Amplio Democrático muestra los intereses de quienes no quieren perder más privilegios luego de haber vivido de la ellos ilegalmente toda su vida. Fueron la clase dorada, que se servía del poder. Los nombres de los integrantes del Frente hablan por sí solos.
En ese grupo hay varios ex presidiarios por corrupción y muchas cuentas pendientes con la justicia: Rosario Robles, José Narro, Luis Carlos Ugalde, Guadalupe Acosta, Francisco Labastida, Margarita Zavala, Demetrio Sodi, quien le regaló a Adela Micha parte de Chapultepec, entre otros.
Crear todo un movimiento, que intenta ser social sin serlo, implica muchos intereses.
Todos ellos rechazados por los votantes en diferentes candidaturas, según sus partidos, asociaciones y frentes.
Desde luego, los medios convencionales los presentan como un grupo numeroso con ideas sólidas.
La sobrevivencia de la derecha depende del contenido de la reforma electoral, de la cual saben que no saldrán bien librados, porque las actuales reglas están creadas para favorecerlos. Cualquier cambio les afectará, por la tradición de la normatividad diseñada a favor de la derecha, de las minorías y de la decadencia de una derecha que ya no tiene cabida en las urnas de nuestro país.
Cualquier coma que se le mueva a la actual ley electoral afecta a la derecha, su largo proceso de perfeccionamiento para darle fuerza artificial fue diseñada de tal manera que no cabe ninguna transformación. De ahí la creación el Frente al cual todo cambio les daña