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Nuevo Poder Legislativo

Nuevo Poder Legislativo

Columnas lunes 02 de septiembre de 2019 - 02:20

En el marco del Primer Informe de Gobierno del Presidente López Obrador, todo el mundo hablará de los cambios introducidos en la política y la economía para bien y para mal.

Cambios desde el Poder Ejecutivo.

Falta empezar el estudio de la nueva configuración del Poder Legislativo a partir del 1 de septiembre de 2018. Recordemos que la nueva legislatura en la Cámara de Diputados y el Senado cumplió entonces un año de operación. No se trata del tema de las iniciativas aprobadas o congeladas, cuestión similar a todas las legislaturas. Más bien se refiere a la desfiguración de acuerdos de civilidad política establecidos en el marco de la llamada transición democrática. Así ocurre con la disputa por la presidencia de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados o con el muy mediático pleito entre Martí Batres y Ricardo Monreal en el Senado.

En la Cámara de Diputados se había hecho costumbre que los partidos se rotaran la presidencia de la Mesa Directiva cada año. Esto no era una graciosa concesión de los gobiernos a la oposición, sino un reconocimiento del pluralismo político que representa a la ciudadanía en el Poder Legislativo.

Acabamos de ver la semana pasada cómo Porfirio
Muñoz Ledo logró mantenerse al frente de la Mesa Directiva muy a pesar de la indignación panista y del voto en contra de los otros partidos de la oposición. Por su parte, la tensa lucha entre Batres y Monreal condujo a la toma de posesión de la senadora Mónica Fernández como nueva presidenta del Senado. Fue pública y notoria la inconformidad de Batres al ser derrotado en su tentativa reeleccionista. Las formas no se guardaron y se expuso ante los medios toda la podredumbre de la lucha por el control de espacios con miras a la elección de la dirigencia del partido Morena.

Lo que estamos viendo no es menor. Se regresa a las épocas del Poder Legislativo sometido al Ejecutivo, pero sin la civilidad política de otro tiempo, sin respeto a la palabra dada, sin liderazgos reconocidos por todos y sin canales institucionales claros para encauzar los conflictos en las Cámaras. Todavía está por verse si las bancadas de los partidos de oposición lograrán coordinarse para acciones de objeción y construcción favorable a México. La función de control es la más importante del Poder Legislativo, por encima incluso de la elaboración de iniciativas legales. Se trata de supervisar y someter a escrutinio a quien ejerce el Poder Ejecutivo para garantizar que no se exceda en el ejercicio de sus atribuciones legales y señalar los correctivos adecuados donde haya necesidad de ellos. Los mexicanos queremos un mejor Poder Legislativo, sí. Uno con mayor calidad en los debates y más profesionalismo en el ejercicio de sus funciones. No queremos la restauración del legislador levanta dedos.

•Internacionalista y analista político:
@avila_raudel

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/CR

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