Las recientes políticas migratorias en Estados Unidos no son cosa menor para los mexicanos, ya que nuestros connacionales representan la mayor comunidad de migrantes en aquel país, representan fuerza vital y valiosa en la sociedad, son personas que han abandonado su lugar de origen en busca de mejores oportunidades, dejando atrás su hogar, familia y enfrentando diversas incertidumbres en un territorio desconocido.
Desde el momento en que deciden migrar, encarar obstáculos no sólo por su estatus migratorio, también por su género y orientación sexual sufriendo discriminación, explotación laboral y violencia de género, perpetuando así la vulnerabilidad en la que se encuentran.
Debemos tener presente que, además de la universalidad, una de las características de los derechos humanos es que son también interdependientes e interrelacionados, esto quiere decir que la realización de un derecho depende de la satisfacción de otros, y que cada uno contribuye al respeto de la dignidad humana y la tan anhelada igualdad que es también el concepto más amplio de justicia.
De lo anterior, es necesario que sociedad y gobierno tomen las medidas necesarias para garantizar los derechos y la protección de las personas migrantes, estableciendo políticas públicas que sean inclusivas y promuevan la igualdad de género, combatan la discriminación y brinden acceso a servicios básicos como atención médica y educación, sin importar su estatus migratorio.
Los representantes populares debemos atender las causas y no solo las consecuencias, porque las acciones fundamentales no son las coercitivas sino las que incorporan a todas las personas al estudio, al trabajo, a la salud y al bienestar en los lugares en los que nacieron o residen; de modo, que no se vean obligadas a abandonar sus pueblos por hambre o violencia y que únicamente emigren quienes deseen hacerlo, esto es, que la migración sea opcional y no forzosa; una decisión individual y no un fenómeno de proporciones demográficas.
En ese orden de ideas, es necesario trabajar en la construcción de una sociedad más inclusiva y justa, donde todas las personas con independencia de su origen tengan la oportunidad de alcanzar su pleno potencial y vivir una vida digna y próspera.
María Rosete
#porlosqueamamos